Hace casi un año, decidí vivir con el hombre de mis sueños... hace casi un año experimento la aventura más grande de mi vida.
La sensación de vivir con el ser que amas es fácil de describir: recuerdas cuando eras niño? cuánto disfrutabas el recreo? todo lo que te divertías en él? Así se siente. Vives constantemente en el recreo.
Pero no todo es rosa, mágico y divertido. Este recreo en particular tiene un lado oscuro del cual nadie te advierte.
Crees que la emoción por eligir departamento, decorarlo, estrenar cosas y comprar aparatos durará la vida entera? En algunos casos, como el mío (soy compradora compulsiva) se extiende un poco más. Pero después que el humo de la emoción se disipa, queda la realidad y no me mal interpreten, no es que sea malo, sólo que ajustarse es complicado.
De chiquita imaginaba que para vivir con alguien bastaba amarlo y compartir ciertos gustos para sobrellevarla, pero oh! decepción. Resulta que a la hora de la realidad no sólo tiene que gustarte el queso, tiene que gustarte el mismo tipo, prepararlo de la misma forma, es más, en algunos casos debe ser la misma marca. Si ya reuniste todos estos elementos y crees que ya la hiciste, te equivocas! te falta lo más importante: se te debe antojar en el mismo momento.
Esa complejidad en la sincronización de tiempos y gustos no sólo ocurre en la comida, sino en todo! A qué hora ver la tele, en qué parte de la casa verla, qué ver en la tele, a qué volumen, cuánto tiempo verla. Lo mismo pasa cuando llega la hora de dormir, despertar, bañarse (este tema es el más complicado en mi casa, él adora el agua caliente, yo la fría), ir al baño, salir, todo.
La invasión de espacios no termina ahi, imagina ser una mujer independiete, vanidosa y sí, materialista. Imagina tener el clóset soñado, en tamaño y forma. Ya? Ahora imagina compartirlo, ver tu "altar" invadido de camisas y pantalones. Quitar de la casa todas las cosas femeninas que alguna vez existieron para adornar tu entorno y dar paso al futbol! Afortunamente, en mi caso es americano, no soportaría tener banderas pegadas en la pared del Cruz Azul, Chivas o peor aún del América.
No eres libre de eructar, echarte un gas, sacarte un moco o rascarte inapropiadamente sin que el otro lo perciba. Y de igual forma aguantas ruidos, olores y formas extrañas y non gratas. Un mundo te vigila.
Y si eso lo sufro yo, no imagino lo que mi pobre víctima (mi pareja) sufre. Seguro mi obsesión por el orden y limpieza lo vuelve loco. Confieso que tengo actitudes de mamá, no soporto un espacio desordenado o sucio y me estreso si eso sucede. Además soy posesiva con la televisión (trabajo en publicidad y eso lo tomo como pretexto), el pobre tiene que ver Discovery H&H, Grey´s Anatomy y America´s Next Top Model, por mencionar algunos.
Ir al súper, olvídenlo! Una odisea. En noviembre cumplimos un año viviendo en el recreo y aún no tenemos los productos clave de nuestra despensa, es decir cada súper es diferente! Sólo hay un común denominador en todos: cervezas.
Nadie te explica lo complicado que es formar una nueva familia. Es tomar un lienzo en blanco y crear algo completamente nuevo, basado en conceptos que te inculcaron desde pequeño y a los cuales estás apegado. Lo divertido empieza cuando llega ese "alguien" con sus propios conceptos y de ambos deben formar uno nuevo.
Sobra decir que la paciencia es el factor dominante durante el recreo. Y esta interminable lista de "detalles oscuros" continua, hasta dar paso al lado más oscuro y temible: la familia política, pero no quisiera asustarlos... jajaja

Noooo, ya no quiero vivir con nadie!!! jajajajajaja....nunca me gustó el recreo, me gustaron más las clases...soy ñoña
ResponderEliminarjajajajajaja... no se raje te va a gustar.. ya verás :D
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